Yolanda de Zuloaga

Consulta filosófica

¿Qué es?

Una nueva modalidad de ayuda a través de un dialogo sincero, profundo y sencillo para clarificar retos vitales y problemas de la vida cotidiana.

En la indagación filosófica aplicada a nuestra vida, exploramos contenidos mentales difíciles de definir, como el miedo a la vida, el sentimiento de vacío, el de plenitud, la libertad interior, la paz mental, la identidad, etc.

En el asesoramiento filosófico, ayudamos al consultante a abordar, profundizar y resolver, de forma razonada, el problema que le ha traído a la consulta, o el reto vital al que se enfrenta. La función del asesor es articular lo que ya está en potencia en el consultante, lo que sabe y no sabe que sabe.

La asesoría filosófica te puede ayudar a hacer consciente el deseo del yo real y a distinguirlo claramente de tu yo ideal. Como asesora promuevo el desarrollo del potencial de la consultante y la conecto a con su capacidad de ver y comprender desde lo que quiere emerger, en este momento, y eso va mas allá de lo que las estructuras psíquicas construidas en el pasado permiten ver.

El asesoramiento filosófico consigue ampliar tu perspectiva, facilita la comprensión del conflicto, deja de hacerte reaccionar automáticamente y te ayuda también a ver más realidades de las que puedes ser consciente en el momento de la consulta, es decir, amplía la consciencia y deshace falsas identificaciones. Al comprender el conflicto desde la distancia, es decir, sin identificarte con él, el sufrimiento psicológico deja de sentirse tan grave. Con el tiempo y con la observación, las emociones asociadas de ira, apatía, angustia, etc., desaparecen.

¿Cómo te puede ayudar?

El objetivo es lograr un mayor grado de autoconocimiento para llevar una vida más creativa, auténtica, confiada y libre, incluso después de una psicoterapia, ya que el asesoramiento filosófico cubre áreas que la psicología no considera cruciales. Por ello, el asesoramiento emplea métodos distintos al de la psicoterapia o el coaching.

El asesoramiento filosófico ayuda a clarificar los problemas de comunicación, las relaciones afectivas y sexuales, así como los momentos de cambio de la vida. Se tratan las dificultades del choque generacional entre padres e hijos. Se analiza y se comprenden los fundamentos de la propia autoestima, con lo cual se mejora la seguridad en uno mismo. En la consulta, tratamos las fases de duelo. Planteamos y resolvemos la toma de una decisión compleja. Aclaramos conflictos éticos concretos del consultante. Fomentamos la creatividad en el trabajo y en la vida. Te ayudamos a enfrentarte a la jubilación.

Los temas que se tratan en las sesiones son aquellos que tienen que ver con el dolor y la preocupación del ser humano. Preguntas como cuál es el sentido de mi vida, qué es el bien o la felicidad para mí y cómo conseguirlos.

El asesoramiento filosófico busca apoyar a quienes quieren dar una dirección racional a su vida, ampliar las herramientas de reflexión para revisar sus ideas, su visión del mundo, sus actitudes y sus valores, en definitiva, acceder a un grado mayor de conciencia, lo cual da como resultado la claridad mental y la estabilidad emocional.

El asesoramiento sirve para comprender los valores en los que sustentamos nuestros patrones de comportamiento. El sistema de preguntas del asesor ayuda a mostrar las creencias asociadas a una conducta y revisarla a la luz de la razón. A menudo, solo con formular esas creencias, se hace evidente de forma espontánea el desacuerdo de la consultante consigo misma. El hecho de formularlas permite la comprensión desde una perspectiva más amplia, que incluye más aspectos de su personalidad. Sin esfuerzo, el consultante reformula la creencia, con lo cual permite iniciar la transformación de su pauta de comportamiento. Se puede esperar una mejora en el manejo de la agresividad, el miedo, la rabia, la envidia, la apatía, el victimismo, los celos, etc.

A través del diálogo, el consultante descubre y reflexiona sobre sus identificaciones, proyecciones, idealizaciones, fantasías, miedos, deseos, y, con todo ello, se incrementa la autoconciencia y se permite incluir más aspectos en la idea que se tiene de quién es uno mismo.

La ampliación de los propios recursos para tratar las ideas limitativas también repercute en el desarrollo de nuevas habilidades para la resolución de conflictos y la toma de decisiones, ya que en el proceso dialógico se utilizan muchas herramientas distintas.

¿Cómo es la primera sesión de consulta?

Suele durar una hora. Se acuerda el lugar de encuentro.

La primera sesión sirve solo como una toma de contacto, ya que todavía no se ha decidido si se va a empezar o no.

Se comparte alguna pregunta existencial o algún sentimiento, experiencia o situación acuciante.

La primera sesión no pretende conseguir únicamente una información resumida del estado del consultante, sino que es un encuentro que da la medida de la calidad, calidez y dinámica de las siguientes.

El dialogo nos permitirá saber si ambos tenemos una buena sensación.

El consultante tiene que acabar la sesión pensando que el asesor puede ayudarle a desplegar su deseo enterrado o postergado, que el proceso es prometedor y, que, si quiere volver, podrá liberarse de los patrones que le agobian.

Al final se puede decidir si quiere un próximo encuentro.

¿Por qué filosofía sapiencial?

La filosofía se caracteriza por usar la razón como herramienta principal para el conocimiento y el autoconocimiento. Usamos la palabra sapiencial para aludir al conocimiento racional, al uso de la capacidad discursiva de las grandes tradiciones de sabiduría de Oriente y Occidente, puestos al servicio del puro conocimiento de lo que es.

En Occidente, hemos empleado el razonamiento, al servicio de la mera persuasión para vender un producto o una idea. Se ha usado la capacidad racional para convencer al otro del propio punto de vista, de que la propia estrategia es mejor. Sin embargo, Sócrates considera sabio al que sabe que no sabe, al que es capaz de apartar la ignorancia en la que vivimos a diario. En el asesoramiento, con el método socrático de la mayéutica, usamos la razón para localizar y analizar las ideas y juicios que, sin revisar, hemos asumido automáticamente e influyen negativamente en nuestras elecciones y acciones.

En el enfoque sapiencial, el consultante reflexiona guiado por un método de investigación, en el que se conoce el punto de partida o hipótesis y se desconoce la conclusión o el resultado. El método requiere valentía para tolerar la incertidumbre y confiar en la intuición de que el propio proceso es la meta.

“Lo que en verdad nos espanta y desalienta, no son los acontecimientos exteriores por sí mismos, sino la manera en que pensamos acerca de ellos.”
Epicteto, Manual de vida
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